5 pasos para guardar acolchados correctamente
Cómo guardar y cuidar un acolchado correctamente empieza por lavarlo según la etiqueta, secarlo por completo y protegerlo de la humedad, el polvo y los insectos. Después, doblalo sin aplastarlo demasiado y guardalo en una funda de tela, en un lugar fresco, seco y ventilado.
¿Cómo preparar un acolchado antes de guardarlo?
Antes de guardar un acolchado por varios meses, revisá estos puntos:
- Lavalo o llevalo a limpiar: quitá manchas, restos de transpiración y olores. Según el relleno, puede necesitar lavado profesional o limpieza en seco. En nuestros servicios podés consultar la alternativa más conveniente.
- Secalo completamente: la humedad atrapada puede generar moho, olor desagradable y deterioro del relleno. No alcanza con que la superficie se sienta seca: asegurate de que el interior también lo esté.
- Revisá costuras y cierres: repará pequeños daños antes de guardarlo para evitar que se agranden durante el almacenamiento.
- Airealo: dejalo algunas horas en un ambiente ventilado, sin sol intenso y directo durante demasiado tiempo.
¿Cuál es la mejor forma de guardar acolchados?
La mejor opción es usar una funda de tela respirable, como algodón o lienzo. Evitá las bolsas plásticas cerradas por mucho tiempo, porque pueden retener humedad y favorecer la aparición de hongos.
Doblalo de manera amplia, sin comprimirlo con fuerza. Si el espacio lo permite, guardalo horizontalmente y sin colocar encima objetos pesados. Para protegerlo del polvo, podés sumar una funda lavable o una sábana limpia.
Errores frecuentes al guardar acolchados
- Guardarlos húmedos o apenas tibios después del secado.
- Usar bolsas plásticas herméticas durante meses.
- Dejarlos en bauleras, sótanos o lugares con cambios bruscos de temperatura.
- Ponerles peso encima y deformar el relleno.
- Guardarlos sin limpiar, especialmente después del invierno.
¿Dónde conviene guardar un acolchado en casa?
Elegí un placard limpio, seco y con algo de circulación de aire. Evitá apoyar la funda directamente sobre el piso o contra paredes que puedan transmitir humedad. Cada tanto, abrí el espacio y revisá que no haya olor, manchas ni señales de humedad.
En Córdoba Capital, los cambios de temperatura y los períodos húmedos pueden afectar los textiles guardados. Por eso, una revisión rápida cada uno o dos meses ayuda a prevenir problemas y permite airear la prenda a tiempo.
Cuidados según el tipo de relleno
- Plumón o plumas: necesita limpieza delicada y secado muy completo para evitar que el relleno se apelmace.
- Fibra sintética: suele ser más fácil de mantener, pero también debe secarse bien antes de guardarse.
- Lana: requiere especial cuidado frente a la humedad y las polillas; consultá siempre la etiqueta.
- Acolchados voluminosos: no los fuerces en espacios pequeños, porque pueden perder forma y ventilación.
Si tenés dudas sobre el tratamiento adecuado, escribinos desde Contacto antes de intentar lavarlo en casa.
¿Cada cuánto hay que airear un acolchado guardado?
Lo ideal es revisarlo cada uno o dos meses, especialmente durante períodos húmedos. Abrí la funda, comprobá que esté seco y dejalo ventilar un rato en un lugar protegido. No hace falta exponerlo muchas horas al sol: una ventilación suave suele ser suficiente.
En resumen
Para guardar acolchados correctamente, primero limpiá la prenda, asegurate de que esté completamente seca y repará cualquier detalle. Después, doblala sin comprimirla y protegela con una funda de tela, lejos de la humedad, el polvo y el peso excesivo. Si el acolchado necesita un tratamiento especial o es demasiado grande para lavar en casa, recurrí a un servicio profesional. En Sweet Bubble, en Córdoba Capital, te ayudamos a mantener tus prendas listas para volver a usarlas. Consultanos y prepará tu acolchado para la próxima temporada.






